El emblemático Pipa Club, abre sus puertas cada noche al corazón de la Barcelona más intelectual, canalla y revoltosa.
La Plaza Real es, desde hace siglos, el verdadero latir de esta ciudad cosmopolita y seductora.
Creada alrededor de 1835 por el arquitecto Francesc Molina en el solar de un antiguo Convento de Capuchinos, ha sido escenario de un sinfín de sucesos históricos, culturales y acoge desde hace décadas, la vida nocturna más jaranera, atrevida y auténtica de Barcelona.
Este bello escenario de la vida más animada de la ciudad, lo adornan las palmeras reales que le confieren un toque exótico.
Bajo los pórticos donde cada día, abren sus puertas un sin fin de restaurantes, bares y algunos de los locales nocturnos más frecuentados, aun quedan espacios secretos, reductos de autenticidad como el Pipa Club, un deliciosos secreto a voces, donde el ritmo es más sosegado el ambiente incita a hablar lento con luces atenuadas y sombras acogedoras.
